sábado, 8 de junio de 2013

Ensayo sobre Carta de la Tierra

El paso necesario para un futuro sostenible

“Así como el oro se hace tesoro, las tierras de América forman el paraíso”. El autor Eduardo Galeano describe de esta manera en su obra Las Venas Abiertas de América Latina, la riqueza de biodiversidad que abunda en el continente. Tierra descubierta por Cristóbal Colón, alguna vez nominado el “Nuevo Mundo”, en la cúspide de este paisaje, un daño grave amenaza su “pasarela”.

América es reconocida como la Superpotencia en biodiversidad, cuna del 40% del total Mundial, las 35 naciones que conforman el continente, albergan 33% de los mamíferos del planeta, 35% de reptiles, un 43% de las aves y el 50% de anfibios y bosques tropicales del total. Tocando el mundo de norte a sur, las variaciones de ecosistemas y especies relucen una calidad de vida única, donde la alegría y la pampa resuenan en la “Joya americana”. Cobijando con sus frutos, los habitantes de esta tierra gozamos de los mejores beneficios, pero, ¿son para siempre?

No. Lo difícil no es reconocer la problemática, sino revertir los daños causados. La concienciación general lleva a muchas interrogantes, más que soluciones, sobre la responsabilidad a tomar de acuerdo con el gran fenómeno en “juego”. Somos un pueblo con doble moral, con una tierra rica en belleza, pero pobre en cultura. 

América está enferma. Como órgano del mundo, los niveles de contaminación y daños ambientales, evolucionan con el crecimiento de la región. Se estima que para el 2030 el producto bruto regional se duplicará, la brecha social se continúa ensanchando, donde el rico es más rico y el pobre más pobre. La clase media subirá a 500 millones de personas, y por ende los desechos que producen; además, el consumo general de agua aumentará en un 25% junto al 50% de la demanda eléctrica. 

El Rector de UCI, Eduard Müller es enfático en el problema. “Consumimos en un año lo que tarda en producir el planeta en 18, o reducimos nuestro consumo a la mitad, o la herencia a nuestros nietos, será ocho veces peor que la nuestra”.

Los enunciados de Carta de la Tierra nos muestran un rumbo por tomar, para lograr consolidar un compromiso necesario para la sostenibilidad de la vida natural a futuro. Existen, en la actualidad, técnicas y roles, para conservar y aprovechar la condición natural de nuestra región. Seguridad hídrica, fertilidad de suelos, polinización, alimentación, mitigación de desastres, climas regulados, entre otros recursos vitales para crear un mundo justo, pero antes, es necesario asumir un verdadero rol social como personas.

Otro mundo es posible, no, ¡Otro mundo es necesario!”. Con esta frase el teólogo y ex cura brasileño Leonardo Boff recalcó la importancia de saber cuidar el planeta como una forma singular de vida. No con palabras, ni compromisos, sino con una ética de acción. En el marco de Cátedra de la UNESCO de educación en esta temática, con la Carta de la Tierra y en un momento donde las tensiones entre las Coreas y Estados Unidos, Siria, Egipto, entre otras naciones alarman al mundo. Boff hace un llamado a la paz y a crear una cultura emergente contra la guerra, para el bienestar de la civilización y el planeta.

“Los valores inculcados en el Siglo XX no sirven, o cambiamos, o morimos”. Boff analiza las costumbres consumistas y de valor monetario que predominan en la actualidad. Vivimos en una sociedad donde el valor de su gente se mide por el tamaño de su billetera y como respuesta el brasileño, que participó en la redacción de la Carta de la Tierra, enfatiza en aprender a escuchar los signos de la tierra, mediante la inteligencia emocional y espiritual. Viendo a la tierra como un individuo al que poco a poco, le abrimos más heridas o grietas.

Similar a la hipótesis de Gaia de Lovelock (conjunto de modelos científicos de la biosfera que mantiene condiciones adecuadas para sí misma pero afectando su entorno), el humano es egoísta por naturaleza, pero con matices de daños irreversibles. “Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”, Mahatma Gandhi.

Solución. Son muchos los puntos por mejorar, para llegar realmente a una conciencia de desarrollo sostenible y filosofía “verde”. Comenzando desde romper dentro de las empresas el falso papel de responsabilidad social y convertirlo en un verdadero rol social de cambio, pasando por políticas de ética de cuidado y aprovechamiento, hasta modelos de concienciación aplicados y movimientos pro ambiente. 

Es necesario unir fuerzas para lograr los cambios, pero todo comienza de adentro. Es la pequeña costumbre de apagar una luz para ahorrar energía, de separar sus desechos en plástico, vidrio, orgánico y aluminio, de reutilizar, de llevar a compañeros de trabajo, o de usar la bicicleta. El cambio verdadero está en uno y en una visión compartida a un mundo mejor. Esta responsabilidad debe ser llevada a todos los grupos líderes del mundo. El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon comentó que como sociedad de conjunto hemos fracasado por mejorar nuestras costumbres. Es hora de cómo unidad revertir los efectos y remoldar el mundo.

Diversos movimientos nacen con la esperanza de un desarrollo sustentable. The Earth Hour, WFF, Biodiversity Partnership of Mesoamerica, Mensaje sobre el Cambio Climático de Al- Gore, Fundación R21, Let’s do it Italy, Rio+ 20, Cumbres de Naciones Unidas, entre muchas otras. Surgen bajo estos pilares, para generar conciencia y formar a todos los cuerpos de niños, jóvenes y ancianos, a formar parte de una política de acción, y potenciar el compromiso “verde” a todo el mundo.

Darle a la tierra su valor, es una deuda milenaria, respetar los derechos fundamentales de todos como una fuerza equitativa, también. Si no se integran las relaciones humanas, con qué compromiso se heredará a las futuras generaciones una oportunidad de vida, o a los animales una forma de subsistir. La formación de profesionales debe ser integral en esta temática, sobre todo, en aquellos que lideran empresas de gran producción contaminante, químicos, fertilizantes, industrias de caucho, petroleras y demás. Es vital fortalecer los sistemas democráticos y erradicar de raíz los procesos contaminantes, discriminatorios o agresivos, que pudieran ocasionar una ruptura de la conciencia ecológica.

Es importante comenzar a producir estos lineamientos pues el tiempo nos lleva ventaja y el soporte de la tierra cada día es menor. Se debe creer en nuevas costumbres y culturas que fomenten la proyección de un mundo sostenible, bajo las bases de responsabilidad social, ahorro, sentimiento, amor, equidad y trabajo. Con el fin de liderar nuevas generaciones, que sostengan los cambios necesarios para un porvenir más verde y sostenible.


“La mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos son: el amor, el conocimiento y un planeta en el que puedan vivir. Sin ambiente, no hay futuro”.

1 comentario:

  1. Oscar, leí tu artículo, estoy de acuerdo "Sin ambiente, no hay futuro"

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